Discapacidad y Manejo del Riesgo de Desastres

En todo el mundo las personas con discapacidad enfrentan numerosos obstáculos para acceder a servicios de salud, educación, empleo y transporte; estos obstáculos incluyen también políticas y normas inadecuadas, la falta de información y comunicación, entre otras situaciones que afectan directamente sus vidas. Se estima que el 15 de la población mundial vive con algún tipo de discapacidad, para República Dominicana las personas con discapacidad representan 1,160,000 personas según el censo nacional del 2010. La experiencia de eventos anteriores demuestra que las personas con discapacidad son más vulnerables ante situaciones de emergencia, esta realidad entonces nos hace considerar como parte importante dentro de los planes de acción de los procesos de gestión de riesgo a las personas con discapacidad. Desde la evaluación de riesgos, la prevención, la preparación, la respuesta, la recuperación y reconstrucción debemos tener la perspectiva de la discapacidad para asegurar el bienestar de estas personas.Los principios fundamentales que deben guiar una gestión del riesgo de forma inclusiva para personas con discapacidad son: igualdad, accesibilidad, participación y dignidad.

En el caso de las emergencias, es muy probable que no exista la estructura necesaria para poder atender las necesidades de una persona con discapacidad. Desde poder acceder a servicios básicos de salud, hasta poder contar con medicamentos y ayudas técnicas específicas para su desenvolvimiento. Estadísticas publicadas después del terremoto y tsunami ocurrido en Japón en el 2011 demuestran que el índice de mortalidad de las personas con discapacidad es mayor, en esta ocasión el registro fue de 2.06% mientras que la de la población general fue 1.0 3%. Por tanto,se debe garantizar la integridad ante cualquier condición que puedan enfrentar las personas con discapacidad ante riesgos asociados con su seguridad, protección y dignidad como personas.

Cabe también destacar que estás emergencias pueden provocar nuevas generaciones de personas con discapacidad debido a lesiones, a la carencia de atención básica y quirúrgica. El esquema que debemos plantearnos para incluir la perspectiva de la discapacidad en los planes de gestión del riesgo de desastres consta de 5 etapas, según la Nota de orientación sobre la discapacidad y la manejo del riesgo de desastres, para la salud. Preparada por: la Organización Mundial de la Salud OMS.

Identificación
Hace falta identificar a las personas con discapacidad antes, durante y después de una emergencia. La falta de datos sistemáticos y desglosados de las personas con discapacidad de las comunidades en riesgo, hace a las personas con discapacidad invisibles y aumenta el índice de vulnerabilidad de las mismas. Esta información es vital para hacer una evaluación de riesgo y necesidades, Si las personas con discapacidad no son identificadas ni registradas, también dejan de recibir distintos servicios, incluso de suministro de alimentos, agua, refugio y vestimenta, que son derechos básicos.

Consulta o representación
Las personas con discapacidad tienen derecho a formar parte de las estructuras de administración y dirigencia comunitaria, así como también deben ser consultadas y estar representadas en la gestión del riesgo ante situaciones de emergencia. Esto evita que sus necesidades puedan ser pasadas por alto y que puedan manejar informaciones vitales en este proceso. Sin mencionar, que no pueden ser tomados en cuenta apoyos específicos, como bastones, sillas de rueda, medicamentos, et.

Apoyos específicos
No es posible atender las necesidades de las personas con discapacidad sin considerar los apoyos específicos. En muchos casos, las personas con discapacidad tienen necesidades que no necesariamente están relacionadas con sus deficiencias y precisan un acceso equitativo a los serviciosque están disponibles para la población en general, por ejemplo, los de atención de la salud.

Conocimiento y habilidades
Es necesario que el personal y los voluntarios sepan cómo tratar a las personas con discapacidad. La carencia de conocimientos, confianza y competencias para tratar personas con diferentes tipos de condiciones afecta directamente, la comunicación y el tiempo de respuesta ante las diferentes situaciones. Las barreras actitudinales pueden incluso afectar de manera significativa la toma de decisiones, sobre quienes deben tener prioridad en situaciones de emergencia, cunado los recursos y el tiempo son limitados.

Participación
Dar participación activa a las personas con discapacidad en la gestión del riesgo ante situaciones de emergencia puede reducir significativamente su vulnerabilidad y aumentar la eficacia de las políticas y prácticas puestas en marcha. Existen oportunidades para desarrollar recursos relacionados con la discapacidad, hacer partícipes a las organizaciones de personas con discapacidad (OPD), promover la autoayuda y desarrollar conocimientos, conciencia, habilidades y confianza en todoslos actores de la salud con respecto a la discapacidad